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 Viviendo sin querer vivir, muriendo sin poder morir.

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MensajeTema: Viviendo sin querer vivir, muriendo sin poder morir.   Sáb Mar 14, 2009 8:16 pm

Octubre

Me encontraba tan sola como de costumbre sola..la soledad..posiblemente fuera la mejor compañía que en realidad podría encontrar, ¿Quien mas podría entenderme? Desde luego nadie.. ¿Como podía buscar la compañía de alguien, al cual intentar explicar la causa de mi dolor?

Realmente me sentía hundida ¿Es que no había vida sin el?, incluso me atrevería a decir que realmente nadie, jamás ha amado y ha sufrido tanto por un amor como yo. Sabia que no podría hacer vida normal, levantarme después de la caída, secarme las lagrimas y hacer como si nada hubiera pasado, como si no quedaran las heridas aun difíciles de sanar -a pesar de el tiempo transcurrido- el aturdimiento que se siente después un golpe, la confusión, la desorientación, el no saber donde y a quien acudir, ¿Pero que se puede hacer cuando la persona que te ha hecho daño, és la única capaz de consolarte..?

Sabia lo que tenia que hacer, mi deber era fingir ante Charlie que seguía siendo la misma de siempre, lo intentaba continuamente pero aun así no podía evitar sentirme tan culpable al pensar en la de veces que le había evitado, la de veces que había estado delante de el durante horas sin siquiera dirigirle la palabra; sin darle una explicación de mi comportamiento -porque a pesar que intentaba estar “bien” pude intuir en su forma de mirarme; que el sabia perfectamente que no seguía siendo la misma- sin siquiera darle la oportunidad de apoyarme..nada..a cambio de el tiempo que el dedicaba para intentar estar conmigo, a cambio de las veces que intentaba hacerme reír, a cambio de todo lo que el me daba..absolutamente nada..

Entonces decidí bajar, ¿Por qué no? Además me había pasado varias horas ya estudiando, un domingo.. Estudiando sin absolutamente nada mas que hacer la verdad era lo único que hacia desde hacia tiempo, siempre intentando mantenerme al margen de todo pensamiento que me recordara a él, pero hoy había llegado al limite de mis pensamientos hoy no podía concentrarme así que decidí bajar a ver que hacia Charlie.

Baje las escaleras a toda prisa “entusiasmada”, camine hacia la sala de estar, ahí estaba él, como siempre estirado en el sofá. Realmente no me sorprendía su postura despreocupada, estaba tan concentrado viendo televisión que ni tan solo parecía haberme escuchado bajar - a pesar de que hice todo el ruido posible para que el se diera cuenta- decidí pasar y sentarme al pie del sofá.
-Bella..-dijo realmente sorprendido.

Le brinde una sonrisa lo mas calida que pude. Sabia que si no ponía de mi parte por hacerle sentirse mejor y hacerle sentir que yo estaba mejor no valía de nada que bajara a hablar con el, aunque por dentro me estuviera muriendo poquito a poco el no tenia porque saberlo, no me podía imaginar verlo mal por mi, no tenia porque darle tantas preocupaciones, no mientras no saliera de su casa, mientras tanto intentaría ser lo mas cautelosa posible en cuanto a mi comportamiento y intentaría cambiar lo que había sido de mi desde hacia unas cuantas semanas.

Quería hablarle pero no supe como empezar, no después de todos aquellos días vacíos, me di cuenta de que me había dedicado durante tanto tiempo a encerrarme en mi misma que había perdido completamente la noción del tiempo, parecía que hubieran pasado meses desde que no hablaba con mi padre, suspire y le dije lo primero que se me paso por la cabeza.

- Charlie voy a salir un momento.- Puede darme cuenta del nerviosismo que emitía en el sonido de mi voz, aun así continué intentando mejorar el tono.

- Me encuentro un poco mareada..estaré fuera así que no te preocupes no cogeré el coche.- Vaya por dios ahora por culpa de mi nerviosismo disparaba las palabras tan rápido que ni siquiera yo podría entender que estaba diciendo, entonces el me miro aún sorprendido parecía como si de repente estuviera en una situación muy distinta a la que se encontraba, como si una niña pequeña le hubiera dicho sus primeras palabras a su padre.

- Claro. -hizo una pausa como si pensara en que iba a decir, como si midiera sus palabras para no hacer mas daño del que ya había- no tenias porque decírmelo vas a estar fuera así que no creo que tengas que informarme de cada movimiento que hagas.- Sus palabras fueron como puñales, no me lo quiso decir, pero pude ver en sus ojos un poco de confusión y si pudiera leer sus pensamientos; juraría que había dicho “no tenias porque hablarme si suponía todo un suplicio para ti” no hice mas comentarios y de dirigí hacia la puerta cuando de repente grito.

- Bella no te alejes mucho si vas al bosque, ¿vale?-
-¡Vaaale!.

Me puse mi chaqueta, suponía que el tiempo no seria muy bueno, en Forks el tiempo no era tan bueno como para salir en jersey y menos aún en estas fechas.

Fuera el tiempo no era lo que se puede decir agradable, no tanto para desear salir a dar un paseo, aun así respire hondo y pude sentir el viento correr por mi rostro -frió pero familiar- el olor a húmedo a bosque que traía consigo este era realmente llamativo, por lo menos este tipo de cosas aun las podía sentir, me encamine hacia el bosque que estaba cerca de mi casa, tenia ganas de caminar y pensar en como ingeniármelas para poder hablar con Charlie, pensar en temas que sacar o cualquier otra cosa que me pudiera ser útil, era muy duro verle sentirse un inútil al no poder hacer nada por su hija zombi, ni siquiera poder hablarle con la certeza de que ella confiaría en el, pero no podía ¿Cómo iba yo a contarle a el lo que me ocurría si tenia que ocultarle mas de la mitad de las razones de mi cambio? De momento me tenia que conformar con que el supiera desde cuando yo estaba así y estaba claro que de por si ya lo había deducido el solito.

Me detuve, de pronto sentí una punzada, me había alejado mas de lo previsto. Tan solo quería caminar a los alrededores de aquel bosque no pretendía adentrarme en él, pero inconcientemente mis piernas habían hecho de las suyas y me habían guiado hasta aquel lugar.. La herida empezaba a escocer, podía sentir mi corazón latir a un ritmo que hasta yo misma pensaba que nunca mas podría latir. En ese lugar..

Entonces mi cuerpo me pedía a gritos que hablara, gritara o que emitiera algún tipo de sonido pero no, eso era lo que yo pensaba, en mis adentros alguien gritaba un nombre..su nombre; aquel nombre que me había jurado tantas veces que no volvería a pronunciar, aquel nombre que hacia semanas me había prohibido repetir, pero por mas que me esforzara en no recordarlo, por mas prohibido que lo tuviera no podía forzar a mi corazón, a mi alma -que ya no me pertenecían- a cumplir la cruel sentencia dictada por mi conciencia, aquella que me repetía que me debía mantener en pie.

De pronto era como si las voces no fueran de mi interior era como si mi alma y mi corazón estuvieran a mi lado haciéndome compañía en lugar de estar dentro de mi, hubiera preferido que mi alma se marchara y que mi corazón dejara de latir ¿De que me servia si ya no lo sentía?
Nada podía estar bien en mi desde luego, me encontraba sola en medio de un bosque escuchando voces, en el bosque donde mi ángel; aquel ser tan bello, puro, noble y tan cruel a la vez, me había despreciado de tal manera que ni tan solo yo deseara estar en mi cuerpo, entonces el tiempo retrocedió en mi mente, podía escuchar nuestras voces mientras poco a poco iba cayendo en el suelo apoyándome sobre las rodillas, reviviendo segundo a segundo de aquel día..

*******************************************************************
-Está bien, hablemos -dije y sonó más valiente de lo que yo me sentía. Inspiró profundamente.
-Bella, nos vamos.
Yo también inspiré profundamente. Era una opción aceptable, y pensé que ya estaba preparada, pero debía preguntarlo:
-¿Por qué ahora? Otro año...
-Bella, ha llegado el momento. De todos modos, ¿cuánto tiempo más podemos quedarnos en Forks? Carlisle apenas puede pasar por un treinteañero y actualmente dice que tiene treinta y tres. Por mucho que queramos, pronto tendremos que empezar en otro lugar.

Su respuesta me confundió. Había pensado que el asunto de la marcha tenía que ver con dejar a su familia vivir en paz. ¿Por qué debíamos irnos nosotros si ellos se marchaban también? Le miré en un intento de entender lo que me quería decir. Me devolvió la mirada con frialdad. Con un acceso de náuseas, comprendí que le había malinterpretado.

-Cuando dices nosotros... - susurré.
-Me refiero a mí y a mi familia.

Cada palabra sonó separada y clara. Sacudí la cabeza de un lado a otro mecánicamente, intentando aclararme. Esperó sin mostrar ningún signo de impaciencia. Me llevó unos minutos volver a estar en condiciones de hablar.

-Vale -dije-. Voy contigo.
-No puedes, Bella. El lugar adonde vamos... no es apropiado para ti.
-El sitio apropiado para mí es aquel en el que tú estés.
-No te convengo, Bella.
-No seas ridículo - quise sonar enfadada, pero sólo conseguí parecer suplicante. -Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
-Mi mundo no es para ti -repuso con tristeza.
-¡Lo que ha ocurrido con Jasper no ha sido nada, Edward, nada!
-Tienes razón -concedió él-. Era exactamente lo que se podía esperar.
-¡Lo prometiste! Me prometiste en Phoenix que siempre permanecerías...
-Siempre que fuera bueno para ti-me interrumpió para rectificarme.
-¡No! ¿Esto tiene que ver con mi alma, no?-grité, furiosa, mientras las palabras explotaban dentro de mí, aunque a pesar de todo seguían sonando como una súplica.
-Carlisle me habló de eso y a mí no me importa, Edward. ¡No me importa! Puedes llevarte mi alma, porque no la quiero sin ti, ¡ya es tuya!

Respiró hondo una vez más y clavó la mirada ausente en el suelo durante un buen rato. Torció levemente los labios. Cuando levantó los ojos, me parecieron diferentes, mucho más duros, como si el oro líquido se hubiese congelado y vuelto sólido.

-Bella, no quiero que me acompañes -pronunció las palabras de forma concisa y precisa sin apartar los ojos fríos de mi rostro, observándome mientras yo comprendía lo que me decía en realidad.

Hubo una pausa durante la cual repetí esas palabras en mi fuero interno varias veces, tamizándolas para encontrar la verdad oculta detrás de ellas.

-¿Tú... no... me quieres? -intenté expulsar las palabras, confundida por el modo como sonaban, colocadas en ese orden.
-No. Le miré, sin comprenderle aún. Me devolvió la mirada sin remordimiento. Sus ojos brillaban como topacios, duros, claros y muy profundos. Me sentí como si cayera dentro de ellos y no pude encontrar nada, en sus honduras sin fondo, que contrarrestara la palabra que había pronunciado.
-Bien, eso cambia las cosas -me sorprendió lo tranquila y razonable que sonaba mi voz. Quizás se debía al aturdimiento. En realidad, no entendía lo que me había dicho. Seguía sin tener sentido.

Miró a lo lejos, entre los árboles, cuando volvió a hablar.

-En cierto modo, te he querido, por supuesto, pero lo que pasó la otra noche me hizo darme cuenta de que necesito un cambio. Porque me he cansado de intentar ser lo que no soy. No soy humano -me miró de nuevo; ahora, sin duda, las facciones heladas de su rostro no eran humanas.
-He permitido que esto llegara demasiado lejos y lo lamento mucho.
-No- contesté con un hilo de voz; empezaba a tomar conciencia de lo que ocurría y la comprensión fluía como ácido por mis venas -No lo hagas.

Se limitó a observarme durante un instante, pero pude ver en sus ojos que mis palabras habían ido demasiado lejos. Sin embargo, él también lo había hecho.

-No me convienes, Bella.

Invirtió el sentido de sus primeras palabras, y no tenía réplica para eso. Bien sabía yo que no estaba a su altura, que no le convenía. Abrí la boca para decir algo, pero volví a cerrarla. Aguardó con paciencia. Su rostro estaba desprovisto de cualquier tipo de emoción. Lo intenté de nuevo.

-Si... es eso lo que quieres.

Se limitó a asentir una sola vez. Se me entumeció todo el cuerpo. No notaba nada por debajo del cuello.

-Me gustaría pedirte un favor, a pesar de todo, si no es demasiado- dijo.

Me pregunté qué vería en mi rostro para que el suyo se descompusiera al mirarme, pero logró controlar las facciones y recuperar la máscara de serenidad antes de que yo fuera capaz de descubrirlo.

-Lo que quieras -prometí, con la voz ligeramente más fuerte.

Sus ojos helados se derritieron mientras le miraba y el oro se convirtió una vez más en líquido fundido que se derramaba en los míos y me quemaba con una intensidad sobrecogedora.

-No hagas nada desesperado o estúpido -me ordenó, ahora sin mostrarse distante.-¿Entiendes lo que te digo?

Asentí sin fuerzas. Sus ojos se enfriaron y volvió a mostrarse distante.

-Me refiero a Charlie, por supuesto, te necesita y has de cuidarte por él.

Asentí de nuevo.

-Lo haré -murmuré.

Él pareció relajarse, pero sólo un poco
.
-Te haré una promesa a cambio -dijo-. Te garantizo que no volverás a verme. No regresaré ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada. Será como si nunca hubiese existido.

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Bueno este fic es apartir de Luna nueva Very Happy lo tengo colgado en otro foro.. xro como vi k aki tbn tenian xra fanfics
poss no dude en ponerlo espero que lo disfruten.. un beso Very Happy

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MensajeTema: Re: Viviendo sin querer vivir, muriendo sin poder morir.   Sáb Mar 14, 2009 8:44 pm

wo... bastante bueno!Wink
me agrada muxo ese punto de vista de la pobre Bella...Very Happy Luna nueva es el mejor libro de los 4
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Viviendo sin querer vivir, muriendo sin poder morir.
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